BIENVENIDOS AL GHETTO

Ya no estás solo, estamos todos en este día y cada día. No venimos a enseñarte, solo a darte un lugar para que compartas este sentimiento. No somos nada mas que un grupo de amigos que disfrutan de una pasión sin límites y quieren contarla. Por suerte nunca ningún miembro de los Redondos ha confirmado alguno de los mitos que se generaron a su alrededor, lo que hace imposible afirmar lo escrito aquí. Disfruten del viaje, termina cuando ustedes quieran.


jueves, 19 de abril de 2018

Yo sabía..

Un día te anuncian la fecha, te agarra una emoción increíble. Empiezas a hacer mil planes, te manijeas, llamas a todos, queres gritarle al mundo cuando viajas, en que, que vas a comer, el asado, el fernet, el vino. Con quién vas, a donde nos encontramos? Esas sensaciones que desatan las bandas de rock en la gente y en los desangelados, mucho más.
El Indio en la suspensión de Olavarría lo describió claramente, los llamados desangelados, prácticamente toman como sus vacaciones esas escapadas a la misa, como su única distracción. Los desangelados no tienen ni tiempo, ni dinero para pasar 15 días en el mar o las sierras. Hemos perdido trabajos, parejas, nos hemos perdidos cumpleaños de familiares por viajar a una misa, aniversarios.
Hemos dejado todo de lado por ser felices a nuestra manera. Muchas veces sin dinero, solo pasaje y entrada. Que una persona puede ser feliz sin un peso, viajando incómodo, sin dormir, con hambre, dejando familiares, novia, esposa, enojados, sabiendo que tiene que pasar más de un día con la misma ropa, sin bañarte. Que una persona haga todos esos sacrificios para pasar dos horas viendo una banda, no tiene explicación, por eso se define exclusivamente como un sentimiento.
Ahora, imaginate lo que pasa por la cabeza de un chico cuando se entera de que sus vacaciones, su escapada a la realidad ya tiene fecha? Cómo se siente un chico que sabe que su felicidad máxima tiene fecha? Eso es lo que nos pasa en la previa a ese día, todo lo que sentimos y vivimos en los días previos.
Ahora nos ponemos en el lugar del otro, del que queda en casa. Imaginate como se pone tu vieja, tu hermana, tu abuela, tu novia, cuando te vas uno o dos días sin un peso a cientos de kilómetros de distancia de tu hogar?
La misa tiene eso. Nos reúne a todos los ricoteros, con miles de familias que se quedan en casa preocupados por como estamos o cuando volvemos. Sobretodo con los antecedentes de la policía argentina.
Por eso, hoy como cada 19 de abril, me pongo en el lugar de Walter (encima me llamo igual). Como se habrá sentido en esa semana previa, lo contento, las ganas, ese de boca en boca que se vivía en aquella época, en el momento en que un amigo le dijo "tocan los redó". Encima ves su cara en las fotos y no te imaginas maldad o vandalismo, como nos quisieron hacer creer. Ves ternura y sueños. Ves humildad y necesidades. Ves miles de sensaciones, sentimientos, pero no ves un final.
Lo veo y me imagino un niño, yendo a una fiesta y que de golpe aparece un monstruo más grande, con poder, a llevárselo. Un monstruo que le está robando su fiesta, su misa. Sin motivos.
Cómo entender que alguien puede ser tan malo? Como no se puso a pensar en su familia, sus amigos? Como no pensó ese comisario en que solo era un adolescente?
Y tantos años después, ahora me toca ser padre y me pongo en lugar de la abuelita. Primero ves las noticias, tan amarillas y rojas que solo asustan. Preferis evitarlas, porque sabes que son siempre igual, los medios van al recital a buscar quilombo, necesitan vender. Pero después, no aparece y el reloj pasa rapidísimo. Las horas vuelan y no hay noticias. La desesperación es inimaginable. 
Ese 19 Walter no llegó a la misa. Al otro día Walter no llegó a su casa. Con sus 17 años Walter no volvió a la escuela para terminar quinto año en el Colegio Nacional Rivadavia. Tampoco fue al Campo Municipal de Golf, donde trabajaba. Con 17 años, a Walter lo mató la policía, sin excusas, sin compasión, lo mataron a golpes.
Nos quedó el ejemplo de su abuela que luchó incansablemente para que sus asesinos, con el comisario Espósito a la cabeza, sean juzgados y por problemas de salud no pudo presenciar la sentencia (de 3 años) al comisario.
Walter fue a ser feliz, como cualquiera de los miles que en cada misa agarramos la mochila y salimos a la ruta para encontrarnos con nuestro ídolo y nuestra familia pagana. Pero no volvió. Eso paso hace mucho tiempo, en la infame década de los 90, gobernada por el Neoliberalismo Menemista que dejó al país y, en especial a la juventud, en ruinas. Más acá en el tiempo las cosas lejos están de mejorar. Más acá en el tiempo, las campañas a favor del gatillo fácil y la represión son constantes y hasta los jóvenes se ven envueltos en esos "juegos de trolls" apoyando la mano dura, como si estuviéramos exentos de esos ataques. Casi 30 años después la gente enaltece a un policía que asesina a un niño de 11 años, por creer que ser "negro", es equivalente a ser "asesino". Tiempo después se prueba que el policía que asesinó a ese niño había consumido cocaína, pero ya los medios casi ni hablan del tema.
Se que desde el poder, los millonarios de turno celebran cada muerte a manos de un miembro de las fuerzas de seguridad, de hecho lo demostraron públicamente. Pero nosotros, los ricoteros, los rockeros, los jóvenes (en este último grupo no me incluyo), debemos alzar la voz al ver estos casos, investigar, no dejarnos llenar la cabeza, ver por nuestros propios ojos lo que pasa. Ser un rockero no te hace un peligro para la sociedad, ni ser un hippie, ni ser indígena, ni siquiera ESTAR ENFRENTADO AL SISTEMA. Solo sos un miembro más y tenes derechos como todos.
Creo que van a pasar años y voy a seguir tratando de imaginar que pasaba por la mente de Walter cuando estaba entre medio de esos policías. Nunca entenderé que pasaba por la mente de esos policías en ese momento.
Hoy sigo pensando en su familia, sus amigos, sus compañeros. Cada abril es una lágrima. Cada "Juguetes perdidos" es un abrazo, una mirada al cielo, un llanto. Ojalá para nosotros siga siendo bandera y no recuerdo. Que nos sirva para no bajar los brazos ante la brutalidad policial y que nos acomode las ideas, para ver que el peligro, está vestido de azul y no con toppers y remera negra.

Yo sabía que a Walter lo mató la policía.



A la banda de Aldo Bonzi, LOS REDONDOS SABEMOS DONDE TENEMOS EL DOLOR...

sábado, 14 de abril de 2018

Rayos de aquí, para allá...

Uno a veces habla de Solari casi como si fuera un vidente por sus letras, por lo cercano a la realidad actual con letras que escribió hace 20, 30 años. Y la verdad es que más que a un Solari vidente, tenemos que entender que el ser humano es experto en tropezar varias veces con la misma piedra. Una de las fotos que se viraliza anoche es ésta y es inevitable no recordar la frase que titula este posteo. "Rayos de aquí, para allá". Mirasi tenemos que retroceder años para atrás para llegar a Octubre y la lucha entre la Unión Soviética y Estados Unidos. Esos ataques del norte con los misiles intercontinentales que tardaban seis minutos en cruzar el océano, "son seis minutos y nuestra mami va a contestar". Esa guerra entre políticos asesinando a distancia hoy puede llegar a revivirse, según dicen algunos grandes medios de comunicación. Claro que esos mismos medios son los que afirman que en el medio de Damasco, la ciudad bombardeada, había armas químicas. Una vez más, "Nuestro amo juega al esclavo", mostrándose protector del mundo ante la amenaza asiática. Una vez más la guerra está latente y los miedos surgen. Aparecerá Rusia como aliado de Siria para enfrentar al trío formado por Reino Unido, Francia y Estados Unidos?
Si venís de otro mundo, te informas de la actualidad mundial y luego te pones a escuchar "Canción para naufragios" es imposible no pensar que está escrita en este momento.

Es tan chiflado y obnubilado que puede ser... 
Tan caprichoso y tan sonado que puede ser... 


Puede haber una forma más perfecta de describir al líder estadounidense Donald Trump? Desde que apareció públicamente como conductor de su propio reality se lo vio de esa forma. Un loco que no ve más allá de su nariz, empecinado con su riqueza y sin escrúpulos en su accionar para aumentarla.

Bombas de aquí para allá 
Puede ser, es irreal 


Es inevitable cantar estas estrofas al ver los noticieros anoche. Las imágenes eran solo eso flashes en el cielo Sirio, no se ven las muertes, ni se identifican, eso es imposible e innecesario para los medios, lo importante es mostrar el poderío del atacante. Todo tan irreal por la distancia en la que estamos, solo lo vemos y "como tanta otra tristeza a la que te acostumbras", cambias de canal para ver alguna banalidad del momento. 


Ya no estás sólo Estamos todos en naufragar 

Vaya a saber que será de este mundo en los próximos meses, solo que a esta frase se le pueden atribuir tantos significados que podríamos hablar horas. De aquel tema fundacional del rock nacional "La balsa", salen Los Redondos a ponerse en La vereda opuesta. Ya no estás solo y triste en este este mundo abandonado, sino que la banda viene a acompañarte en este naufragio. Podríamos decir que en esa época era casi una advertencia, si hay una guerra naufragando todos, nadie sale vivo de aquí. La he visto en banderas y para los Ricoteros también tenemos eso de unirnos en frases. Ya no estamos solos los desangelada, estamos juntos.

Son seis minutos y nuestra "mami" va a contestar 
"Mami" elimina el error de que vos sos capaz 


Lo de los "seis minutos" y la "mami" lo contó una vez el "Ruso" Boimvaser en la presentación de su libro "A brillar mí amor" en Rosario. Seis minutos era el tiempo que tardaban los misiles de un país a otro. La mami era una referencia a las agencias de inteligencia que manejaban la guerra en ese momento: la KGB por el lado de la Unión Soviética y la CIA por Estados Unidos. Era contar seis minutos desde que salía un misil desde un continente para su llegada a destino y en ese momento era esperar la respuesta de la "mami" la otra agencia de inteligencia.

Rayos de aquí para allá 
Puede ser, es irreal.


Es una historia de nunca acabar, el colonizador buscando excusas para atacar otro pais y robarle sus riquezas (en general el petróleo). Estados Unidos lo usa casi como único método de subsistencia con países que a nadie le importan. Pasa casi desapercibido su accionar y lo vemos apenas de reojo en las noticias (hoy es más fácil enterarse por las redes sociales). Ahora en los últimos años se han comenzado a levantar potencias que están en el lado opuesto (Corea y Rusia) y eso nos lleva a pensar si no estamos en las puertas de una nueva guerra...

martes, 10 de abril de 2018

Aún sin tu amor.



Se arrimó despacio como pidiendo permiso sin hablar y me abrazo por la espalda. Hacía un día que no hablábamos. Hacía más tiempo que nos evitábamos. Pero a veces todo sana con un simple abrazo y un silencio. Tristemente segundos después me desperté. No estaba ni ella, ni sus cosas y casi nada de su recuerdo. Mientras me lavaba la cara pensaba tratando de convencerme “para que si vivíamos peleando?”. La casa estaba dada vuelta, las botellas tiradas por todos lados. Y otra que no era ella estaba tirada en mi cama. Ni se su nombre, tampoco me importó. Así como me desperté, ella hizo lo mismo, se lavó la cara, un beso frío de despedida, miradas cruzadas con vergüenza, tibia vergüenza, de esas que salen al principio y con cada segundo que va pasando se va apagando. Solo fue una noche. La complicidad de miradas fue calmando el “que habremos hecho”. Apenas cruzó la puerta comencé a sentir la soledad.
De reojo mire el almanaque, la verdad ni sabía que día era, solo estaba seguro de que todavía no se había consumido enero y con eso me conformaba. Como si fuera una casa desconocida, revolví un poco la alacena para tratar de encontrar un café que nunca encontré. Todo estaba tan alejado de mi, como mis ganas de sentirme bien. Apenas fueron dos años juntos, no se porque cuesta tanto a veces. Hubo más largas, más apasionadas, más desilusionantes relaciones. Quizás lo que duele es pensar que tuvimos culpas mutuas, que hubiésemos podido, donde hubiésemos llegado. Todo se tapa con esa clásica mentira “estoy mejor solo”.
Eso de no encontrar el café me empujo a caminar y rebuscar un bar en la zona. Lo de caminar con un poco de resacas de amores y de alcohol, me llevo a pasar de una caminata buscando una mesa a sentarme en el primer asiento vacío del subte. Ni me fije línea, ni destino, ni horarios. Como si fuera un zombie, caminas y caminas, y si cruzaba un colectivo sería lo mismo, igual un tren. Igual un abismo.
Al rato largo de andar y andar, comenzaron a caer los mensajes. “Qué hacemos hoy”. “Zarpada la noche que pasamos”. “Tenemos que repetir lo de anoche”. Y yo mientras caminaba, no terminaba de definir si regresaba a casa y limpiaba, abandonaba la ciudad o volvía y prendía fuego todo el edificio. No estoy loco, no soy un asesino, solo estoy perdido sin mi estupidez.
Después de mucho andar, comencé a recobrar la conciencia y eso me empujó instantáneamente a ponerme los auriculares. Volví casi sin querer a mi posición de "como soporta la gente este mundo sin auriculares? Mientras buscaba que escuchar, las manos me temblaban, el alcohol me seguía retumbando en el cuerpo. Leía las listas y entre tantas cosas me convencí a mi mismo que la que se llama Redondos+Indio me iba a empujar, me iba a despertar, me sacaría de la depresión y me elevaría las ganas de volver a salir de joda. Eso es! Música al palo, buen rock del país, agitar un poco el cuerpo para quitar el polvo del alma.
Primer tema que suena “La hija del fletero”. Podría haber sido “JiJiJi”, “Nuestro amo juega al esclavo” o “Yo caníbal”. Pero no, el Indio tenía que decirme al oído que esa linda e infinita (frase que tantas veces usamos para ganar), se fue lejos a otros lares donde "parece" ser feliz. Creo que el parece siempre fue un tratar de convencerse de que todavía me extraña. No es de masoquista, pero así como duele sentís inmediatamente la necesidad de poner “repeat” y escuchar como se rompe tu corazón un millón de veces junto al sonar de la canción.
El “me reclamaba” pasó a ser “nos reclamamos”. Nos mandamos al descenso, no podemos recordar sin rencor, hicimos de todo y finalmente, cuando miro para atrás es imposible olvidarme del último momento, “no me gusto como nos despedimos”, seguramente ambos, por lo menos de mi lado seguro, teníamos ganas de tirar todo para atrás o de simplemente tener un último beso, o más seguro un beso que de vuelta todo, que borre los malos momentos que nos empujaban al adiós y que nos vuelva a unir. Pero no, esa última chance, esa últimas vez que vi sus labios no me la puedo olvidar. Daban rocío y por caprichoso, por orgulloso o por estúpido, no bebí.
Ya no hay cartas suyas, ya no hay mensajes y los últimos que cruzamos mejor borrarlos. Sí, hoy solo como sopa de almejas, de amores nada. Sí, hoy las noches son más largas que los amaneceres, los vicios ocupan más lugar que los abrazos y las mañanas son más duras que el levantarse. Pero hay que seguir.
Ya son las cinco de la tarde, el celular va drenando la batería o sólo busco una excusa para volver. Es hora de empezar a contestar los mensajes, de acomodar un poco la casa, el cuerpo y volver a la calle. Es hora de empezar.
Entre los mensajes se me dio por contestar uno. Justo el que menos me interesaba hace unas horas. Ese de hace una semana y que era tan simple como interesado/interesante sólo porque sabía que era totalmente sincero, y decía “como estás?”. Era mi amiga, esa que mil veces me había dicho “tenes que frenar, olvidarla y seguir”. Para contestar estuve cinco eternos minutos cambiando la frase, bien, mal, ni idea, hablemos, te extraño, que haces. Tantas vueltas y finalmente le escribí “hola”. Nada le dio más calma a mi mente que ver inmediatamente el “escribiendo” arriba del chat. “Cómo estás?” me respondió de nuevo. Pensé un rato y se me vino a la cabeza el primer día en que nos conocimos. En el 2008, cuando viajamos a San Luis a ver al Indio nos tocó el mismo colectivo, como los dos viajamos solos nos sentamos juntos y a pesar de nuestra timidez característica, comenzamos a hablar. De ahí en más no nos separamos hasta estos últimos días.
“No se ni como me siento, pero como dice el Indio, el mundo sigue girando, aún sin su amor”.
“Prepara el mate, en un rato estoy por tu casa” me contestó y en ese momento me di cuenta que mientras leía el mensaje, volvía a sonreir…

lunes, 12 de marzo de 2018

UN AÑO DE OLAVARRÍA.

La historia del casamiento con mi mujer arranca un par de años antes, cuando hablando con un amigo, un gran amigo que teníamos decidimos casarnos, pero no un casamiento normal, sino que habíamos pensado hacerlo en una misa, llevar comida (o lo que tengamos en ese momento), invitar a los amigos no hacía falta porque todos iban a estar ahí y el que iba a oficiar de cura en ese momento, era nuestro amigo, que encima que era grandote y con sobrepeso, lo teníamos pensado disfrazar un poco al estilo "El Doce", aquel personaje que repartía los buñuelitos durantes las primeras misas de Patricio Rey.
Como es la vida, ya hace un par de años, nuestro amigo Jose Luis "Chicho", falleció. Un gran dolor de esos que no se curan fácilmente, era una de esas personas que todos quieren, que no tiene problemas con nadie, que entristeció a todo el mundo redondo con su partida.
Pasó Tandil y fue la primer misa con vos pogueando desde las plateas más altas, con esa mezcla de alegría y extrañarte, una nueva misa legendaria se nos escapaba.
Cuando salió la fecha de Olavarría con mi mujer se nos ocurrió que era un buen momento para cumplir con esa fantasía de casarnos en la misa, pero decidimos modificar un poco la idea porque no teníamos a nuestro amigo que iba a ser el cura de la boda, por eso decidimos hacerla legal, casarnos ante la ley de los mortales y celebrar la luna de miel en la misa.
Todo preparado para casarnos el ocho de marzo y el nueve salir de luna de miel con destino a Olavarría.
Con mi mujer nos conocimos por el Indio Solari, de no ser por él nunca nos hubiésemos cruzado, ella de Buenos Aires, yo de Rosario. Mis amigos preparados para venir primero a nuestra boda y luego tambien partir a la misa. Todos con la mente puesta en Olavarría.
Anillos puestos, partimos a Retiro y luego seguimos a Olavarría, era increíble la cantidad de gente, mucho más que en las misas anteriores. Gente, gente, gente. Estuvimos en las anteriores, pero es como que cada vez te sorprende más la cantidad. Te hace sentir que somos una ciudad formada íntegramente por ricoteros. 
Alquilamos una casa de familia, donde éramos como veinte personas, aunque a medida que pasaban las horas seguía cayendo gente. De 15 que arrancamos el jueves, al domingo éramos como 40 y no conocíamos ni a la mitad. Llegó a tal punto el amontonamiento, que en realidad ninguna de las noches dormí con mi esposa, termine durmiendo con mi amigo Jorgito, mientras mi mujer dormía con dos de mis amigas. Si, terminó siendo una comunidad ricotera, dentro de la casa.
Llegó el sábado y la verdad fue todo perfecto, hasta la lluvia hizo que todo fuera un poco más épico. Saltar y cantar bajo la lluvia en esas peregrinaciones con destino a la Colmena fueron inolvidables. Parece que te conoces a todos, que compartis con todos. Vas caminando y hablando con cualquiera como si fueran íntimos desde la niñez.
Entramos al predio sin problemas, frase que podríamos usar para toda el fin de semana: sin problemas. Entramos a las 18, tomamos un par de tragos, cantamos, nos emocionamos, fumamos. Todo eso y todavía ni siquiera había empezado el show.
No les voy a mentir, tristemente la lista ya la sabía de antemano, pero eso no quita que me estalle la cabeza cuando comenzó con Barba Azul. El empuje que metieron los Fundamentalistas de arranque, fue increíble.
Otra cosa que nos pasó, siempre recordando a nuestro amigo, fue que tiempo antes en una de las publicaciones de Virumancia, le comenté casi con vergüenza, que uno de los temas favoritos de nuestro amigo fallecido era "Esa estrella era mi lujo", que si la tocaban sería un gran recuerdo para una gran persona. Imaginen las sensaciones cuando comenzó a sonar, nos abrazamos, lloramos a moco tendido, cantamos como si desde las plateas más altas nos pudiera escuchar. El momento más emocionante de todas las misas. Yo no sé si Virginia lo leyó al comentario, mucho menos si el Indio lo leyó o fue pura casualidad, pero a veces las casualidades hacen más hermosa esta vida.
Los problemas y complicaciones los vimos de costado, escuchamos al Indio enojado, como nunca. Pero no pensamos que era para tanto. Estábamos en la primer torre, disfrutamos el show, cantamos, bailamos, nada de lo malo que dijeron los medios nos pasó ni de lejos.
La misa para nosotros fue hermosa y normal. En el final con JiJiJi, tenía a dos metros atrás una chica en silla de ruedas, que con un desconocido abrazamos para aguantar un poco el pogo, fue una sensación increíble verle la cara, su pogo iba por dentro, su sonrisa.
Como les dije antes, la lista la había visto, lo que me extrañaba era la presencia de "Mi perro dinamita" al final, pensamos que solo figuraba ahí por que estaba mal acomodada o algo así. Durante la misa, eso lo perdes de vista, no te pones a contar cuál tema pasó y cuál no. Por eso, como de costumbre en JiJiJi, dejas todo, alma y vida en ese tema, como si fueran los últimos segundo de un superclásico. Sabes que no podes escatimar fuerzas. A morir. Y así quedas. Ahora, cuando en ese último suspiro, cuando pensas que todo termina, el Indio pega un aullido e inmediatamente los Fundamentalistas pegan "Mi perro dinamita", no se de donde salen fuerzas y pegas otro salto y volves a cantar y saltar como si recién arrancara todo.
Terminó y todo siguió con normalidad. Salimos caminando tranquilos, cansados como toda esa masa de zombies que se mueven al mismo ritmo, apenas hablando y aumentando el hambre con cada paso que das. En una hora y media estábamos en la casa y nos enteramos de todo eso que contaban los medios y nunca vimos: la tragedia. Nos encargamos de llamar a las familias y listo, a tratar de bajar la manija.
Todo para nosotros fue normal, fue tranquilo. Obvio hubo problemas, obvio va a haber robos, borrachos, chicos perdidos por los colectivos, chicos que no controlan lo que consumen. Obvio, somos medio millón de personas en una pequeña ciudad. Los problemas son inevitables, pero lejos estuvimos de pasarla mal. Fue el más encantador de los infiernos, con todo lo épico de estas peregrinaciones, con todo lo emocionante de las misas. Con todo lo que este público respetable merece.
No somos santos ni demonios, solo un grupo de gente que encuentra en la misa, una cura a muchos de sus males. No es el Indio un sanador, es el ambiente que te hace olvidar de todo y te pone en trance durante una semana. Y eso no se encuentra en otro lado.
Ojalá vuelva a tocar y sino, seguiremos consumiendo su obra, juntandonos entre amigos, asado de por medio, rock y anécdotas, como lo hicimos toda la vida.

 Chicho, pensando en vos siempre, siempre extrañandote. 


viernes, 9 de marzo de 2018

LO VOLVEREMOS A VER EN VIVO? LO VOLVEREMOS A VER.

[El siguiente texto es solo una OPINIÓN personal, basada en vivencias durante el recital y sensaciones propias luego de haber escuchado al Indio durante 30 años. Obvio pueden diferir de estos pensamientos o soñar conmigo]


Más allá de lo que dice Julio Saez, manager y una de las personas más cercanas al Indio, creo que en Solari no hay nada definitivo, menos tocar. Es el mayor placer que tiene, dicho por él mismo. Obvio por ahora no va a tocar en vivo y no es por su enfermedad, como dicen los medios. El revés de Olavarría, que fue darse cuenta que la empresa contratada por él desde hace años lo cagaba en entradas, ver muchas cosas raras durante su show, gente que regalaba merca mezclada, grupos que no cantaban sus canciones y solo empujaban y pisoteaban gente, terminar en el medio de un intríngulis político con un intendente joven que no tomó los recaudos convenientes y quiso ser el héroe de los jóvenes, todo eso lo dejo sin armas para afrontar un recital con la cantidad de gente que acostumbra a llevar.
El momento político tampoco influye favorablemente, hoy la represión está a flor de piel y la opinión social mayoritariamente apoya eso, entonces arriesgarse a mover 500 mil personas con ésta realidad, es demasiada responsabilidad.
Los medios esperan sangre, cada vez con más ganas y eso tampoco ayuda.
Los fanáticos tampoco ayudamos, ya que la última vez que quiso tocar en un estadio se descontroló todo en la venta de entradas y tuvo que tocar en un lugar abierto.
Pero prefiero quedarme con la esperanza de volverlo a ver. No solo por las ganas, sino también porque sigue creando, hay un libro que sale este año, un disco que sale (posiblemente) a mitad de año, hay otro disco maqueteado, hay un proyecto de otra banda paralela a los fundamentalistas, una presentación por streaming. Claramente el Indio no murió, ni se jubiló.
Por eso aunque por ahora tenga decidido no volver a tocar, lo voy a seguir esperando y mientras seguiré consumiendo su obra. Esa que me vuela la cabeza.
Y si, "puedes decir que soy un soñador, pero se que no soy el único..."
Aguante el Indio, te banco decidas lo que decidas.