BIENVENIDOS AL GHETTO

Ya no estás solo, estamos todos en este día y cada día. No venimos a enseñarte, solo a darte un lugar para que compartas este sentimiento. No somos nada mas que un grupo de amigos que disfrutan de una pasión sin límites y quieren contarla. Por suerte nunca ningún miembro de los Redondos ha confirmado alguno de los mitos que se generaron a su alrededor, lo que hace imposible afirmar lo escrito aquí. Disfruten del viaje, termina cuando ustedes quieran.


sábado, 22 de diciembre de 2012

Interpretación: JUGUETES PERDIDOS


Una gélida noche del 96, cuando apenas asomaban los primeros días de agosto y habían comenzado a curtir en mi cuerpo los flamantes y solitarios 17 años, me encontraba medio aturdido, roto, triste y desolado, casi sin alma. Muchos reveses entreverados en mi mente me sacudían contra el piso. El amor, la amistad, la sociedad y la vida me escupían en la cara, me daban la espalda y se alejaban de mi. No entendía el porque, y ellos no me entendían a mi. Mi vida no era el ejemplo que anhelaban las suegras del barrio, pero era mía y no jodía a nadie. Mis vicios son mis demonios y nunca los dejaba salir de mi propio infierno. Pero al resto le incomoda y los susurros disfrazados detrás de miradas hostiles que hacían daño a mi ego, que cada vez se achicaba más ocultándose en la botella de cerveza.
El frió cuajaba mis huesos, mis manos vibraban por el escalofrío que llegaba desde la oscura botella. No me resignaba a dejarme vencer por el invierno y el roció, mis manos no dejaban escapar el trago, menos el cigarro que se apagaba a cada momento. Dudaba entre correr a calmar los dolores en la villa o seguir sentado en el cordón, escondiendo las lágrimas de los que caminaban por la oscuridad.
Estaba cansado. Los brazos caídos, pesados, cargando el dolor que abrumaba mi pecho  y mi conciencia. Sin destino, futuro ni nada que motive a este loco a seguir luchando.
Estaba solo, solo y cansado y empezaba de a poco a escuchaba una y otra vez "Juguetes Perdidos". Hacía poco me habían grabado algunas canciones de Luzbelito en un tdk y me quedaba girando dentro de la misma poesía. En esos momentos en que mi cara comenzó a dejar anclada la tristeza en la botella y comenzó a esbozar una sonrisa cómplice por ir entendiendo las palabras que Solari, me acababa de regalar. Ese día, siendo apenas un adolescente un poco quemado, me di cuenta que mi destino era ser un REDONDITO DE ABAJO. 
Banderas en tu corazón... yo quiero verlas! Ondeando, luzca el sol o no... Banderas rojas! Banderas negras! de lienzo blanco en tu corazón.
Allí viajarán, nuestro estandarte brillara altivo sobre la masa de hermanos unidos detrás de una misma pasión. No importa el color, ni la calidad de la tela. Están hechas con el corazón, solo con eso, sin lujos ni grandes detalles, ahí irán grabadas con nuestros nombres, barrios y todo lo que queremos mostrarle a la banda. Queremos que vean de donde venimos, todo lo que caminamos para llegar y lo que dejamos en el camino para estar presentes en este festejo redondo. Sin importar el sol, la lluvia o la tormenta, los redonditos de abajo estaremos allí.
Perfume al filo del dolor, así, invisible... Licor venéreo del amor... que está en las pieles,
sedas de sedas que guarda nombres en tu corazón....
Podemos sentirlo, se percibe en el aire, este amor entre nosotros es único, nunca sentí, ni sentiré nada igual. Y esto es así, porque puedo ver en sus ojos como me abrazan desde arriba del escenario. Puedo ver y sentir ese feed back de amor entre nosotros. Quedan tatuadas en mi piel las marcas que deja Patricio Rey. No se ve, no lo oímos, pero este amor está eternamente sellado en nuestras vidas.
Son pájaros de la noche que oímos cantar y nunca vemos. Cuando el granizo golpeó, la campana sonó, despertó sus tristezas atronando sus nidos.
Eso somos. Somos simples pájaros que rondamos la noche dentro de esta misa, peregrinando por kilómetros para poder corear estas poesías redondas. Ahí dentro, podemos volar, festejar, vivir y brillar. Mientras los reflectores que no les permiten vernos a la cara sigan encendidos, nosotros vivimos y somos felices. Cuando suena la campana, terminara nuestro recreo y volveremos a nuestra rutinaria y pobre vida.
Esperando allí nomás, en el camino, la bella señora está desencarnada.
Como es nuestra vida, siempre nos está rondando la parka, la muerte sabemos que anda cerca, acechandonos. Vivimos muy al límite, no por llamar la atención, solo no nos quedó otra. Así que sabemos, disfrutemos porque en cualquier momento nuestro viaje por este planeta se termina.
Cuando la noche es más oscura se viene el día en tu corazón.
En ese momento cumbre de la misa redonda, en ese momento que corona toda la peregrinación llevada por nuestros cuerpos, en ese preciso instante es cuando la noche nos envuelve en oscuridad y nuestros corazones se llenan de luz, de vida. De lo que nadie más nos dio.
Estás cambiando más que yo. Yira! Yira! Yira! Asusta un poco verte así. Yira! Yira! Yira!
Cuanto más alto trepa el monito (así es la vida) el culo más se le ve.
Yo se que mi vida va rápido. Se que soy acelerado y a veces no le pongo frenos a mi tonta actitud. Pero eso soy, así soy, un chico que anda luchando en esta vida, luchando sin armas, sin equipo que me banque, sin recursos. Solo lucho y estoy listo para correr y acelerar más. La sociedad me hizo así y a gusto estoy. No se asusten redondos, yo se que alguna vez fueron jóvenes como yo, se que fueron discriminados por ser y pensar diferente. Solo soy un redondito más, que lucha esta vida y se ata a sus himnos para poder encontrar una sonrisa entre tantas lágrimas.
Yo sé que no puedo darte algo más que un par de promesas... ticks de la revolución, implacable rocanrol y un par de sienes ardientes que son todo el tesoro.
Y no es poco. El rock, esa música mística que inundo mi vida y me lleno la mente de tantas cosas que me abrieron el alma y el corazón. Dame revolución, dame rebeldía y yo seguiré luchando contra el sistema que nos dejó de lado. Dame esa poesía y mi mente seguirá ardiendo, nunca se apagará. Este fuego se encendió hace tiempo y ya nunca nadie lo podrá extinguir.
Tan veloces son! Como borrones (así, veloces) hundiendo el acelerador, atragantados por los licores, soplando brasas en tu corazón.
Así soy yo, mi vida pasa tan rápido como la vivo y no me molesta ser así. Aprieto cada vez más fuerte el acelerador y ya casi sin frenos solo espero el golpe. Solo me acompañan algunos tragos sin vasos y algún faso para poder relajar. Mientras esta banda siga soplando brasas en mi corazón, este amor seguirá iluminando mi viaje por este mundo redondo.
Vas a robarle el gorro al diablo, así, adorándolo como quiere él, engañándolo. Sin tus banderas sedas de sedas que guardan nombres en tu corazón.
Si. Se que se termina la misa, y debo volver a mi vida normal. A esa aburrida vida rutinaria, sin banderas, ni bengalas, ni cantos donde dejó la garganta en cada estrofa. Debo volver. Debo encarar mi vida y empezar a acariciar a esos hijos de puta que la hacen insoportable. Solo así puedo subsistir en este sistema que sofoca.
Este asunto está ahora y para siempre en tus manos, nene. Por primera vez vas a robar algo más que puta guita. Cuando la noche es más oscura se viene el día en tu corazón. Sin ese diablo que mea en todas partes y en ningún lado hace espuma.
Se que sus años ya pasaron, sus cuerpos no son los mismos, sus mentes y el aburguesamiento los deja atados a la música y la poesía, no los veo saliendo a romper con esta cruda maquinaria asesina. Pero bueno, yo seguiré luchando, seguiré gritando y peleando por lo que tanto añoramos. No me interesa el dinero, ni el poder, solo el amor, la vida y la felicidad que es lo único que realmente tiene valor. Esta noche se termina, nuestro día y su luz se va, debemos cargar las mochilas y volver a la ruta para volver al rancho. El destino está marcado, hay siempre villanos que nos pondrán piedras en el camino, pero a nosotros nada nos marcara, nada detendrá nuestro paso. Seguiremos adelante.
Somos redonditos de abajo, desde los barrios humildes, los que son discriminados por la sociedad y el sistema. SOMOS LAS ALMAS DESANGELADAS. LAS QUE NOS SENTIMOS ABRAZADAS POR JUGUETES PERDIDOS, MUY FUERTE, MÁS FUERTE QUE NUNCA.

Texto: Ricoteros de Alma